Y lo envió por mensaje a Gabriela.
Gabriela le mostró el dibujo a Remy.
—¡Es él! ¡Es el maldito calvo! —exclamó Remy de inmediato.
Gabriela se llevó el dedo índice a los labios, indicándole que guardara silencio.
La artista comenzó a trabajar en el segundo retrato, esta vez del hombre con la cicatriz.
Cuando terminó y envió la imagen, Remy lo confirmó con rapidez: era prácticamente idéntico al que recordaba.
El último dibujo fue el del hombre de lentes, el que tenía un aire más tranquilo y refin