—Tía, ya sé… pero realmente no tengo otra opción… —respondió Noelia, intentando contener su frustración.
—No puedes darte el lujo de quedarte sin opciones. Tu barriga ya está creciendo, y si no quieres pelear por ti misma, al menos hazlo por tu hijo. No puedes permitir que este niño nazca siendo un bastardo —insistió Paloma, su tono cada vez más severo—. Ve y habla con Álvaro directamente. Haz que se prepare.
—Sí… lo haré —contestó Noelia, asintiendo con dificultad antes de que Paloma colgara.
A