Gabriela miró a Cristóbal, luego desvió su atención hacia la pequeña pero significativa obra literaria en sus manos. Con gestos suaves, comenzó a comunicarse en lenguaje de señas:
“Es curioso. Compré este libro para la persona que más amaba, y ahora se ha convertido en una recompensa por mi decisión de enfrentar el pasado.”
Cristóbal asintió, comprendiendo la profundidad de sus palabras. Gabriela le dedicó una sonrisa cálida, agradeciendo su gesto al recibir el libro. Luego, se dirigió al ascens