El rostro de Ivana palideció. Sentía un hormigueo en el cuero cabelludo mientras su mente trabajaba a toda velocidad.
¿Probar? ¿Cómo iba a atreverse?
Noelia ya había perdido el útero. Si no lograba casarse con Álvaro, su plan se desmoronaría. No podía permitirse el más mínimo error.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó Ivana, apretando los dientes con furia.
Gabriela pasó otra página del cuaderno: [Ambas sabemos por qué Noelia cayó por las escaleras.]
Ivana se puso rígida. El color de su rostro se