—¡Cállate! —Álvaro la interrumpió con un grito.
Ivana se estremeció y de inmediato se quedó en silencio.
La furia de Álvaro estaba cargada de una presión tan grande que los esposos Iker no se atrevían ni a respirar.
—Gabriela fue al museo a comprar una pintura, y se encontró con Cristóbal por casualidad —Álvaro miró a Ivana, pero sus palabras no parecían dirigidas a ella, sino que más bien eran una justificación para sí mismo.
Las familias Oliveros de Leeds y Zambrano eran amigas de toda la vida