Se acercó a Gabriela, poniéndose muy cerca de su oído, y susurró:
—Gabriela, ¿por qué sigues siendo tan tonta? Ya te lo había dicho, ¿no? Esa cadena se la tiré al drenaje. Si la quieres, ve a buscarla en el pozo de basura…
Gabriela sabía que Noelia podría estar mintiendo.
Pero esa cadena era demasiado importante para ella.
Aunque existiera la más mínima posibilidad de recuperarla, lo intentaría.
Gabriela frunció el ceño, decidida.
Pero en un instante, Noelia, con el rostro lleno de pavor, agarró