***
Gabriela no tenía mucho trato con Rosalina.
Le sorprendió un poco que fuera ella quien había mandado al mayordomo a recibirla y llevarla a la exposición.
Pero todo se aclaró cuando Cristóbal apareció de repente.
—Sis —dijo Cristóbal al acercarse a las dos, dirigiéndose primero con cortesía a Rosalina.
Gabriela, al escuchar su voz, comprendió de inmediato que no había sido Rosalina quien la había invitado, sino Cristóbal…
Rosalina sonrió y, con una mirada cómplice, le dijo:
—Solo sé dar órden