Era Hans.
Ella se detuvo y se dio la vuelta.
Hans al fin llevaba unos pantalones normales y una larga chaqueta acolchada de una marca famosa.
—Te mandé un mensaje y no contestaste —le recriminó Hans. Luego se giró para mirar a Kian, escrutándolo de pies a cabeza sin ninguna cortesía—. ¿Y él quién es?
—¿Kian?
Justo en ese momento, otra voz sonó.
Gabriela miró hacia donde provenía y reconoció al recién llegado, era Leandro, alguien con quien no tenía mucha relación.
—Señor Muñoz —dijo Kian, manten