Mundo ficciónIniciar sesiónMinetti deja caer el vestido sobre una silla cercana mientras me dirige una mirada afilada, como si no le importara en absoluto que esté siendo incapaz de disimular mi mal humor. Es como si mi rabia fuera insignificante para él.
—Señora Minetti —repite, como si ese título hubiera adquirido un peso imposible de ignorar ahora—: Acostúmbrese. En mi mundo no se trata de elegir lo que quiere. Se trata de sobrevivir. Y si no sabe c&oa





