53. CONTINUACIÓN
La manera en que lo explica, con esa sinceridad brutal, no deja dudas. Porque sé que tiene razón. El capo de todos los capos, el temido Alessandro Minetti, no se equivoca en lo que dice.
—Lo sé, tenías miedo, y te entiendo —dice de pronto, con suavidad—. No te estoy regañando, Lilian. Solo te explico para que sepas qué hacer en esos casos. Pero te alejaste del círculo de protección que creamos para ti. En verdad corres muy rápido. Y sí, en cuanto te pongas bien, te entrenaré. Pero ahora vamos