511. LA NUEVA BÚSQUEDA
ALESSANDRO:
Guardaron silencio ante mi ataque y la expresión de confusión de Rufino. Lo observaban con recelo y al mismo tiempo les llamaba la atención ver la confianza que yo tenía en él.
—Ale, vamos ahora mismo a mirar donde nos dijo Donato; ya sean tus padres o los míos, no saldremos de aquí hasta que los encontremos —dijo Rufo, molesto, tomando su mochila, en espera de mi respuesta.
—Marino, quédate aquí con ellos —estuve de acuerdo y le ordené a mi segundo, que se acercó. —Desármalos a tod