Mundo ficciónIniciar sesiónMe doy una refrescante ducha y es cuando caigo en cuenta de que no tengo ropa de ningún tipo. Me envuelvo en una toalla y salgo.
—Alessandro —lo llamo, y veo cómo se queda observándome fijamente con mi pelo chorreando agua y yo envuelta en la toalla—, no tengo ropa. —¡Es verdad! ¿Cómo se me pasó eso? Ahora mismo te mando a traer, Lili. ¿Qué tipo de ropa prefieres? —&






