450. DISFRUTANDO DEL AMOR
LILIAN:
Alessandro se detiene sonriente al escucharme. Sé que le divierte mucho cuando le hablo imitando su manera de dirigirse a sus hombres. Pero no me suelta, aparta el cabello de mi rostro respirando agitado.
—Deja que te mire, Lili. No sabes cuánto te he extrañado, vida mía —lo dejo, al tiempo que lo abrazo por la cintura—. Extrañé tanto estas locuras tuyas. Me has cambiado, por favor, amore mío, si algún día vuelvo a fallarte, castígame de otra manera, no me prives de verte. Me estaba mur