436. DEJARÍAS TODO POR MÍ
LILIAN:
Ese último mensaje me dejó preocupada. Cierro los ojos y veo a Alessandro, su mirada de hielo derritiéndose solo para mí, sus manos ásperas que pueden matar a un hombre sosteniéndome con tanta delicadeza. ¡Maldita sea, no puedo dejar que se vaya a no sé dónde!
—Señora Minetti, vamos —me saca Estefan de mis pensamientos—, llegaron a recogernos.
Nos montamos en los autos que nos llevan al hotel. Es tarde y nos toma unas cuantas horas llegar, por lo que decidimos descansar. Me despiert