Mundo ficciónIniciar sesiónALESSANDRO:
Respiro aliviado al escuchar su informe. Es bueno que no sepan que esa pelirroja que ven corriendo autos sea mi esposa, pero muy pronto lo sabrán.
—Todo listo, Ale, vámonos —entra en ese momento Rufo—. Señora María Luisa, ¿lista? —No, hijo, pero sé que no me dejarás negarme —ella inspiró profundamente. La incredulidad seguía marcada en su rostro, pero tambi&e






