406. EN MEDIO DEL PELIGRO
LILIAN:
Humberto le daba órdenes a los demás hombres, mientras yo, bajo el peso de mi propia adrenalina y la unión de la vodka con los somníferos, tenía mi cabeza embotada. Lo único que sentía era una gran euforia junto al frío que me hacía estremecer y los gritos de órdenes en italiano del jefe tratando de que se dieran prisa.
—¡Tenemos que irnos ya! ¡Andiamo, andiamo! —gritaba mientras me quitaba todas las cosas con que me había sujetado.
—Humberto, opino que tienes que cargarla —dice Mig