366. ENTRE SUS BRAZOS
LILIAN:
Me dejé llevar por Alessandro mientras Migue nos guiaba desde la esquina. Avancé decidida balanceando mis caderas, irguiendo mi bien definido busto, que este vestido lo resalta muy bien; sintiendo como provoco que el cuerpo de mi hombre se tense. Sus ojos son llamaradas de deseo contenido, me devoran, se pasa continuamente su lengua por sus labios, todo su cuerpo está contraído. Como un dragón al acecho de su presa. Aunque yo no soy una presa, me siento un depredador listo a comerse