367. CONVERSANDO DE NUESTROS MIEDOS
LILIAN:
Me inclino sin perderlo de vista, tomo la falda por el borde, mientras avanzo hacia él. Camina despacio de un lado a otro, se limpia su boca con el dedo gordo de su mano, sin dejar de observar cómo levanto de a poco la falda, dejando ver mis largas piernas que sé que le fascinan, hasta casi enseñarle mis bragas. Contoneando mi cuerpo sensualmente, saco mi lengua moviéndola rápido. Deja de reír, se saborea descaradamente.
—¿Quieres atraparme, dragón rojo? —pregunta sin dejar de mirar c