365. FELICES Y DECIDIDOS
LILIAN:
Salimos abrazados felices de la consulta. Llamo a mamá y le cuento todo, ella quería acompañarme, la convencí de que no, prometiéndome a llamarla en cuanto supiera todo. Se pone feliz de que al fin todo esté bien conmigo. Llegamos al estacionamiento, me abrazo del cuello de Ale.
—Al fin amor, podemos hacer cosas. Muero porque me hagas tuya —susurro metiendo mi cabeza en su pecho, aspirando su rico olor a hombre excitado.
—No haremos nada, te tengo una noche muy especial preparada. Quier