Mundo ficciónIniciar sesiónLILIAN:
Se hizo un gran silencio al escuchar la pregunta de Rufo. Alessandro tiene la cara de capo que no augura nada bueno. Al sentir que me prendo de su brazo nerviosa, me abraza y besa mi cabeza.
—¿Lili, te gustan esos autos? —me pregunta Alessandro, tratando de distraerme, visiblemente preocupado por mí—. Si los quieres, puedo pagarlos ahora.—No, no, Ale, no sé ni cuáles son —me opuse enseguida—. No necesita






