327. NO ES LO QUE CREES
LILIAN:
Me miraba fijamente, evaluándome, y debo confesarlo, me atemorizaba un poco. Con el miedo arañando mi estómago, me mantuve firme. Alessandro era un hombre cruel, lo sabía, y yo le había causado muchos problemas por ser terca y directa. Éramos dos fuerzas de la naturaleza chocando y amándonos.
—¿Por qué lo preguntas? —No respondí, bajando la vista.
—Lili, tú eres muy fácil de leer. Te vi cuando llegamos buscándolo —respondió con sinceridad—. Lo sé y te entiendo, debiste decírmelo. Hu