311. LOS DESEOS INCONTROLABLES
MINETTI:
La solté violentamente. Minerva cayó sentada y me miró con odio. Tuve que hacer un tremendo esfuerzo para no perder el control y darle una dura lección. ¿Quién se creía que era para jugar conmigo y amenazarme? Ella no sabe con quién se había metido. No solo era el Capo di tutti i capi de la mafia italiana, sino que en estos momentos era el UNO de todas las mafias del mundo, con un poder que nadie podía igualar.
—¿Lograste controlarte, Ale? —preguntó Lilian, que estaba empecinada en