Mundo ficciónIniciar sesiónLILIAN:
Desciendo del auto, un mareo hace que me sujete fuerte de la puerta. Tengo la sensación de que me puedo desmayar en cualquier momento. Debo aguantar y extraer la bala de Damián; si no lo hago, puede que muera. No quiero que lo haga, sacrificó a su padre por mí. Pero primero debo asegurarme de algo.
—Un momento, necesito que me prometan algo —los detengo; ellos me miran fijamente. —Si es verdad que mi esposo es su capo, yo soy entonces su jefa también, ¿verdad?—Sí, señora —respondieron al unísono.—Entonces júrenme que si ven que Demon me va a agarrar, me meterán un tiro en la cabeza —veo cómo abren los ojos. —¡Es una orden de su Prima Donna! —No va a pasar eso, señora —dice uno de ellos, concentrándose en Damián.—¡Júrenlo! ¡Si pierdo el






