228. LA HISTORIA. CONTINUACIÓN
MINETTI:
Libia siguió contando que después del secuestro de Lilian, su esposo Kenet estaba empeñado en desaparecer a su hija; decía que era la única forma de que no la volvieran a coger. Armaron toda una estrategia con otra chica en Francia, que tenía la misma edad de Leslie, para hacerla pasar por ella. Tenía la misma figura, estatura y el cabello rojo. También tenía una hermanita de la edad de Lucila.
—Las íbamos a adoptar y un amigo de ellos las iba a criar en Francia como si fueran nuestras hijas. Lo sé, no me mires así —dijo, tomando un trago de agua—. También lo encontré injusto que las pusiéramos en peligro, pero era Leslie o ella, y todo lo hizo Kenet; yo no podía opinar en nada. Pero supe que el señor las crió muy bien, como si fueran sus hijas, hasta el día que murió.
—Vaya, mamá, qué enredo y solo lo dices a medias. ¿Nunca oíste los nombres de ellos? —preguntó Lucila desilusionada, y tenía razón, no sacábamos casi ninguna información clara de lo que contaba.
—No, h