211. EL CERCO SE CIERRA
FLORENCIA:
Oculta en la oscuridad, me encontraba en la entrada del hotel esperando a Loreta. Me había aliado con ella desde que Minetti me había dejado atrás en Roma y no me había traído al simposio.
—¿Averiguaste dónde están? —preguntó en cuanto llegó.
—No, mi esposo no suelta prenda, dice que prefiere que yo me moleste con él a que Minetti lo mate —respondí nerviosamente—. Aunque en realidad creo que no sabe, pues le marqué a Minetti con su teléfono y no respondió, me mandó al buzón. ¿Y tú, te dijo algo la esposa de Humberto?
—No sé si es cierto, la escuché hablando con él por teléfono y me pareció que mencionó un casino de Venecia —contestó Loreta—. ¿Crees que están allá?
—¿Venecia? ¡Diantres! —exclamé molesta conmigo misma—. ¿Cómo no me lo imaginé?
Loreta me miraba sin entender. Aunque no me gustaba colaborar con una mujer como ella, no me quedó más remedio que hacerlo. Siempre que veníamos aquí con el viejo capo Minetti, íbamos a parar a Venecia. No pensé que su