210. EL PLAN. CONTINUACIÓN
EVA:
Galatea se inclinó hacia mí con la expresión de locura e ingenuidad que tantas veces la metía en problemas. Rodé los ojos mientras me colocaba mi chaqueta de cuero. Sería inútil discutir con una niña rica y engreída como ella, y yo necesitaba dinero. Advertirla de su estúpido plan era como hablarle al viento.
—Mañana, después del inicio, me presentarás a ellos: al director Rufino y al señor Minetti. Lo demás, déjamelo a mí —dijo poniéndose de pie con arrogancia. —Soy linda, mucho más que su esposa, seguro no va a aguantar la tentación. Dicen que a él le gustan las rubias; todo el mundo sabe que está con Florencia y que está casada. Además, si él no me quiere, a lo mejor logro que el director sí. Es amigo de Minetti, seguro me hace caso y logro algo con él.
No pude dejar de reírme al recordar que el director Rufino le huía a las mujeres como a la peste. En el hospital jamás se le había conocido una relación. Por eso le dije burlonamente que le daría un premio si lograba que el