210. EL PLAN. CONTINUACIÓN
EVA:
Galatea se inclinó hacia mí con la expresión de locura e ingenuidad que tantas veces la metía en problemas. Rodé los ojos mientras me colocaba mi chaqueta de cuero. Sería inútil discutir con una niña rica y engreída como ella, y yo necesitaba dinero. Advertirla de su estúpido plan era como hablarle al viento.
—Mañana, después del inicio, me presentarás a ellos: al director Rufino y al señor Minetti. Lo demás, déjamelo a mí —dijo poniéndose de pie con arrogancia. —Soy linda, mucho más que