Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIAN:
Trago en seco recordando ese día, esa terrible llamada. Celia le había arrebatado el teléfono a Minetti y le dijo, para que yo lo oyera, que no me insistiera más, que harían realidad su matrimonio, que yo, desde ese momento, había dejado de existir para ella. El dolor que experimenté todavía lo siento cada vez que lo recuerdo.
—Pero me negué —dije para terminar—. Lo peor era que no podía decirle a Minetti cuál era el verdadero motivo por el que me estaba casando. Luego me resigné a que la había perdido. Sabía que él la haría feliz, pero no fue así. —Fuiste un estúpido. Yo no he dejado que papá me case con nadie. Lo haré con ella, desde que la vi de niña me encapriché con ella y dije que tenía que ser mía. No me importa si se la tengo que quitar a Minetti &






