Mundo ficciónIniciar sesiónEl almuerzo con los accionistas se hizo interminable. No pudimos movernos en toda la tarde del restaurante. Discutían una y otra vez lo mismo, y todos esperaban que fuera Minetti quien decidiera en quién iba a invertir. Él me hacía preguntas en voz baja, yo lo ayudaba a entender otras tantas y, para cuando nos dimos cuenta, eran las seis de la tarde. Nos despedimos y regresamos a casa después de recoger las conferencias grabadas.
—Disculpa, Lili. Es la primera vez que participo en algo de estas dimensiones, no sabía que aquí discutían las posibles inversiones. El abuelo es el que siempre se hace cargo de esto —me dice apenado. —No es tu culpa. Al menos podré ver todo en la noche —respondo cansada y algo distraída; no puedo sacarme a Andy y su mentira de la cabeza. Miro por la ventana; el sol ya casi está escondiéndose, pero mi mente sigue at






