Sus suaves labios rojos se aferraron a la parte más sensible del cuello del hombre.
El contacto entre sus labios y su piel hizo que su prominencia laríngea se moviera hacia arriba y hacia abajo.
En este punto, Olivia pudo escuchar los poderosos latidos de su corazón.
Para empeorar las cosas, sintió que su corazón latía como un tambor y casi se le saltaba a la garganta.
La mujer se sintió nerviosa y aprensiva al mismo tiempo.
Su delicado rostro de repente se sonrojó y el enrojecimiento se extendió hasta la parte posterior de sus orejas.
Si Yandel estuviera presente, descubriría que una mujer tranquila, fuerte e infalible también puede ser débil y emotiva.
Los ojos almendrados de Olivia estaban redondos y abiertos mientras lo miraba con pánico.
Esa mirada despertó el más profundo deseo primitivo en su corazón, y de repente, maniobró su cuerpo hacia arriba en un instante y colocó su suave cuerpo debajo de ella. Luego, apoyó su brazo en el costado de su cuerpo.
Su otra mano agarró su barb