Bajo la tenue iluminación, ambos no podían verse las caras. Solo podían medir el ataque de su oponente por el movimiento de sus siluetas.
Olivia sabía que no era rival para el hombre en términos de fuerza y habilidad, pero su fuerte deseo de ganar la hizo levantarse y lanzar un ataque más letal contra el él.
A medida que la batalla se hizo más intensa, la fuerza de Olivia comenzó a desvanecerse.
Al ver la oportunidad, el hombre instantáneamente agarró su garganta y dijo: —Ya que estás tan ansio