—No soporto que las mujeres lloren. Por favor, no llores. De lo contrario, ¡Max definitivamente buscará problemas conmigo por hacerte llorar!
A Olivia le hizo gracia su comentario.
—Maestro, que tenga un buen viaje—.
—Por supuesto.—
Con eso, trotó hacia la puerta de embarque, con una mano arrastrando su equipaje y con la otra agarrando con fuerza la bolsa de semillas de calabaza. —¿No puedes soportar ver al Maestro irse?— Max miró con cariño a Olivia y secó suavemente las lágrimas que se formab