—¿Qué te da derecho a estar aquí?— exigió Maia.
—El mismo derecho que te permitió estar aquí—. Entrecerrando la mirada, Olivia replicó: —Si tienes dudas sobre mi tarjeta de invitación, puedes pedirle al organizador que la verifique. No hay necesidad de que me interrogues como un criminal.—
—No me preocupa tu tarjeta de invitación. No obstante, sospecho que hay más en tu relación con Ross que salta a la vista, ¿no?
Sin inmutarse, Olivia replicó: —Incluso entonces, no es asunto tuyo—.
Realmente te gusta ser una mujerzuela. A pesar de tener a Max, todavía no estás satisfecha. Por lo tanto, eligió seducir a Ross en su lugar. ¿De verdad crees que Max no se enterará de tus actos sucios solo porque él no está cerca?
Agitando su teléfono hacia Olivia, Maia amenazó: —Me pregunto qué te pasará si le envío esta foto—.
Cuando Olivia vislumbró la foto, vio que era una en la que Ross la estaba abrazando durante el caos en este momento.
Con una de sus manos en su cadera y la otra alrededor de su esp