VALENTINA ROSS
El sonido irritante me arrancó de un sueño profundo.
Domenico gruñó y apretó su musculoso brazo alrededor de mi cintura, jalando mi cuerpo desnudo aún más contra su pecho.
— Olvida esa alarma, Tina... — susurró contra mi cuello provocándome un escalofrío. — Quédate solo un poco más. Apaga eso y vuelve a dormir.
Tanteé la mesa de noche, y cuando mis ojos finalmente enfocaron la pantalla, mi sangre se volvió hielo en las venas.
Era una llamada de Josh.
Me senté en la cama, jalando