DOMENICO BANE
DOS SEMANAS DESPUÉS.
Miro fijamente el fondo de mi vaso.
El olor a alcohol impregnaba la sala. Me levanto del sofá con dificultad, sintiendo que cada músculo de mi espalda protesta de dolor. Mi cabeza latía en una agonía constante, mi vida se convirtió en una resaca pésima que se empalmaba con otra, día tras día.
Camino con pasos arrastrados hasta el pequeño baño y abro la llave. Me tiro agua helada en el rostro y me miro en el espejo. Apenas puedo reconocer al hombre reflejado ah