ARES BECKETT
La suave luz del sol anunció el inicio de un nuevo día. Pero, para mí, parecía el inicio de una nueva vida.
Desperté antes que Rubi. Me quedé acostado en silencio por un largo rato, solo escuchando su respiración tranquila y rítmica. Ella estaba acostada boca abajo, con el rostro vuelto hacia mí, el cabello oscuro esparcido por la almohada blanca y la piel desnuda cubierta solo hasta la mitad de la espalda por la sábana.
Levanté la mano con la mayor delicadeza que pude y tracé l