Richard está nervioso fuera del restaurante, sobre todo porque Madeline está tardando demasiado en aparecer. Piensa dos veces en ir a buscarla, pero decide no hacerlo, pues sabe que ella podría estar jugando uno de sus juegos absurdos y su paciencia ya no soporta eso.
Pasados casi veinte minutos, Madeline aparece con los ojos enrojecidos, demostrando que ha llorado durante mucho tiempo.
—Sube al coche —le pide antes de que aparezca algún paparazzi y la vea en ese estado.
Madeline entra al coche