Ya en la sala de recuperación, Alice se siente maravillada por el milagro de la vida. Los niños se parecen muchísimo a Lily cuando nació, con su abundante cabello negro y lacio, heredado de Richard.
—No puedo creer que tenga tres hijos y que ninguno se parezca a mí —se lamenta Alice mientras observa a los bebés dormir plácidamente.
—En ese caso, deberías agradecer por tener un marido tan guapo —bromea Richard, contemplando a su esposa con un amor renovado.
—Espero que, al menos, hereden mi humi