Cuanto más habla Madeline, más se pierde Richard en sus pensamientos, deseando estar lejos de todo y de todos.
Cuando entran al restaurante, nota que hay un paparazzi en la entrada tomando fotografías de él y de Madeline mientras llegan. Aquello lo irrita profundamente, porque siente que su vida ha dejado de ser privada para convertirse en un gran espectáculo público para un montón de curiosos. Antes no le importaba, porque la gente solo hablaba de su vida profesional, pero desde que comenzó su