Aunque se da cuenta de que Richard está diciendo la verdad, Cole no puede contener la risa.
—Dios mío, ¿en qué siglo vives? —pregunta—. Perdóname, hermano, pero esto es una locura. No puedes casarte con una mujer solo porque le quitaste la virginidad.
—Lo sé, pero eso es realmente importante para ella.
—¡Que le importe a ella! Esa es su creencia, no la tuya —comenta—. Además, no la obligaste, ¿o sí?
—No lo recuerdo —explica.
—Precisamente por eso. ¿Y si fue ella quien te sedujo?
—Madeline jamás