La tensión aumenta con cada segundo, envolviendo a todos en un miedo paralizante. Alice, con una mano presionada contra el pecho, siente cómo la desesperación se apodera de ella al ver la hoja del cuchillo apuntando hacia la cabeza de su hija.
Al ver a su hija en brazos de Dora, una oleada abrumadora de conmoción y desesperación la golpea de lleno. Su corazón, ya acelerado por la tensión, parece detenerse por un instante antes de volver a latir con tanta fuerza que casi le duele el pecho. Sus o