Dora está duchándose cuando escucha un ruido extraño proveniente del exterior del baño. Sin dudarlo, sale de la ducha sin siquiera tomar una toalla para cubrirse y se apresura hacia la habitación. Al abrir la puerta, encuentra a Lily sentada en la cuna, sumida en la oscuridad del cuarto. La pequeña la mira con expresión asustada y, un instante después, rompe a llorar. El sonido resuena por todo el sombrío ambiente.
—¿Otra vez, niña? ¡Dios mío, qué ganas me dan de lanzarte contra esa pared para