Al percibir el movimiento brusco de Dora, el policía, que ya se encontraba estratégicamente cerca, la inmoviliza con rapidez y le arranca el cuchillo de la mano. Otros agentes se aproximan de inmediato y notan que Alice está cubierta de sangre. Toda la escena resulta aterradora y se desarrolla en apenas unos segundos.
Lily comienza a llorar, asustada por la caída al suelo, y Alice, aun ensangrentada, abraza a su hija con toda la fuerza y el amor que posee.
—Ya pasó todo, mi amor. Mamá está aquí