Después de salir del ascensor, Alice camina hacia la oficina de Richard. Cerca de la puerta hay un escritorio donde una mujer de cabello castaño está sentada, leyendo unos documentos.
—Buenas tardes —saluda Alice.
La mujer deja los papeles a un lado y la examina de pies a cabeza.
—¡Buenas tardes! ¿En qué puedo ayudarla? —pregunta con educación, aunque con una mirada evaluadora.
—El señor Carter me pidió que viniera —revela, intentando ocultar su nerviosismo.
—¿Cuál es su nombre? —pregunta, pres