Mientras esperaba noticias de Richard, Alice caminaba de un lado a otro, presa de la ansiedad. Ya había pasado la medianoche y nadie había dado señales de vida. Sabía que la cena se prolongaría porque había muchos asuntos que resolver, pero algo en su pecho le decía que nada estaba saliendo bien.
Cada pocos minutos miraba el celular, buscando algún mensaje o una llamada perdida, pero no aparecía nada.
—¿Por qué están tardando tanto? —se preguntó.
Ya había acostado a Lily y dejado preparadas tod