Lucía
Mi vecino luce realmente estresado después de sus últimas palabras, me quedo en silencio mientras tomamos el resto de nuestras bebidas. Su hija se acerca después de un rato con mi perro, puedo ver la tensión en mi vecino y no puedo evitar sonreír, él carraspea relajando su cuerpo con visible fuerza.
—¿Papi, puedo jugar fuera en el jardín?
—Debería pedirle el permiso a la dueña de este lugar — sonrío — no es mi casa.
La niña me mira, asiento, antes de verla correr emocionada lejos del inve