Lo reparo y juro que siento como todo mi cuerpo reacciona a él. Mis piernas tiemblan, mi corazón palpita a mil por hora y mi boca se torna agua; como si tuviera mi comida favorita al frente, o mejor dicho, él es mi comida favorita.
—Buenas tarde..—Sonríe mostrando su mano arma de seducción; sus dientes.
Respiro profundo aún sin poder creer que por fin lo tengo enfrente, logrando con eso inhalar su delicioso perfume, y así empapar mis bragas en el acto.
—¿Tienes fiesta? —Repara todo lo que tengo