Pov Fernando.
Doy vuelta en la cama varias veces sin poder conciliar el bendito sueño mientras Samantha no deja de roncar como si hoy no fuera la cesárea programada de nuestros hijos y, aunque la cita es a las ocho de la mañana comienzo a moverla para que despierte porque yo estoy realmente desesperado.
—Deberíamos ir alistandonos —le digo desesperado.
La veo removerse molesta e intenta abrir los ojos pero no sé despierta.
—Sam, hoy nacen nuestros hijos, levantate joder —le digo fastidiado.
Me