Pov Samantha.
—¿Qué haces en mi habitación? —pregunto con la voz temblorosa.
No hay excusa que pueda decirle, no sé qué hacer y tengo miedo de que piense que soy una loca obsesiva que ha estado enamorada de él en silencio, que he intentado seducirlo para poder llegar a tenerlo, que me he masturbado por años a su nombre para calmar el deseo descontrolado que surgió de la nada con solo verlo en aquel congreso, aunque sí, es así, pero no se lo voy a decir, joder.
La sonrisa del hombre en frente de