«¿Qué hice?», pensó Enrique, cuando se despertó en aquella habitación de hotel, al lado del cuerpo desnudo de otra mujer. Pero esta no era cualquier mujer, era nada más ni nada menos que la mejor amiga de su prometida. Y eso hacía de la situación algo muchísimo más grave.
—Enrique…
Los ojos de Mónica se abrieron lentamente, para detallar su rostro. Su aspecto somnoliento y cansado, daba entender que había pasado una noche muy agitada, y, efectivamente, así había sido. Los dos lo sabían muy bie