No podía creer que Ashley le hubiese dado esa cachetada, ella, de todas las personas que conocía, no le daba la impresión de ser agresiva, pero así había sido, así sucedió. Su amada prometida era una mujer de carácter y se lo demostró con aquel golpe que controlo su desbordado ataque de celos.
Recordando aquello y obligándose a procesarlo, salió de la casa de Ashley con el corazón encogido. La bofetada seguía resonando en su mente como un eco doloroso, un recordatorio de su error y de la herida